Equipo de Being One

¿Qué ha pasado en Being One?

Being One, desde dentro.

Hola a todos. Han tenido que pasar unos días para que el equipo de Being One se haya sentado a escribir este comunicado. Being One nos ha tocado a todos, también a su equipo y a su fundador. Por ello, es complejo comunicar lo que ha pasado antes y durante la celebración del evento. Cada uno, al fin y al cabo, lo ha vivido a su manera y tiene su propia visión. Esta, sin embargo, es la forma más sincera que tenemos de expresar nuestra experiencia a día de hoy desde dentro. Esta es la experiencia de su equipo:

Being One estaba planteado para que se llevara a cabo en el Madrid Arena por todo lo alto. Un foro espiritual para todo el mundo. A dos semanas de la celebración, sin embargo, la situación económica de Being One era insostenible; la venta de entradas se había estancado y las promesas de financiación por parte de los inversores no llegaban a ser reales. El evento que habíamos soñado pendía de un hilo y solo podía salvarse con un milagro. Pero el milagro, no llegaba. Por ello, a tres días de la celebración se plantea la suspensión del evento. Entonces, ¿por qué finalmente sigue adelante? Con la mayor parte de los autores en Madrid y varios cientos de personas de distintas partes del mundo de camino, pensamos cual sería el menor de los males: cancelar un evento que promete tanto, dejando a miles de personas ilusionadas en la calle, o no llegar a las expectativas esperadas y seguir adelante contra viento y marea. Es ahí cuando surge la oportunidad de mover el evento a un espacio alternativo mucho más asequible económicamente: La Cubierta de Leganés. En menos de tres días, decidimos adaptar todo el proyecto a las características que requería el nuevo espacio. Fuimos conscientes de los problemas que supondría el retraso en el montaje y toda la infraestructura que requería el evento, pero la ilusión con la que seguíamos trabajando nos impidió ver con claridad las dificultades a las que nos íbamos a enfrentar. La primera de ellas fue la confianza de los proveedores. Conscientes de que no podíamos asumir el coste total para pagar a cada uno de ellos a tiempo, la mayoría decidieron confiar en nosotros. Pero no fue suficiente. El viernes, el evento consiguió arrancar a pesar de todas las dificultades, tanto técnicas, como de infraestructuras. Muchos asistentes, desconcertados ante el cambio, aceptaron el nuevo Being One, un evento muy por debajo de las expectativas que habíamos prometido. Otros, con todo su derecho, reclamaron lo que habían pagado. Pero a pesar de ello, el evento fluyó. El sábado, sin embargo, todo se complicó. Algunos de los proveedores dejaron de confiar en Being One y decidieron no prestar sus servicios hasta cobrar una parte de lo establecido. La situación se complicó aún más. Las puertas no se abrirían hasta que la parte económica se solventara. Es ahí cuando la cancelación del evento se plantea continuamente. En medio de esta tormenta, el fundador de Being One intenta buscar vías rápidas de financiación que van llegando a cuenta gotas. Es el momento en el que los autores, de forma espontánea, deciden salir a la calle y ofrecer allí sus conferencias. El poder de Being One se traslada a la gente. La magia del evento comienza a fluir y se decide la aportación voluntaria para recaudar fondos. La mayoría de la gente se resiste a aceptar que el evento se pueda cancelar y nosotros sentimos que no podemos defraudarles.

Finalmente gracias a la generosidad y la buena disposición de los asistentes, las puertas pueden abrirse de nuevo para celebrar el evento. El fundador de Being One, Antonio Moll, sale a dar explicaciones y pide disculpas. De repente, todo empieza a fluir. Los voluntarios, los autores, los asistentes, los proveedores, el equipo y el Universo se unen para ser uno, para ser Being One.

A día de hoy todavía es pronto para saber si hicimos los correcto. A día de hoy, solo nos queda decir: LO SIENTO.

Hoy sabemos que el mayor error fue la falta de claridad sobre la situación económica real de la empresa y la falta de comunicación. Desde Being One hemos aprendido más que cada uno de vosotros. Este proyecto tenía muchas expectativas para todos, pero lo que nos ha ofrecido a muchos es una lección de humildad. El desarrollo personal nos ha tocado a todos.

Como el Titanic, quisimos hacer todo a lo grande, a punto de morir de éxito por faltar lo más importante: previsión y humildad.

Y desde la humildad, pedimos disculpas por todos los inconvenientes ocasionados, trabajando desde ya para poder compensar a los afectados. Si de algo somos conscientes es que Being One lo salvó la gente, lo salvasteis todos y cada uno de vosotros. Being One os pertenece y vamos a hacer todo lo posible para que este proyecto siga adelante. Asumiremos la responsabilidad que nos corresponde y aprenderemos de todos los errores. Seguimos adelante, os necesitamos, hemos conseguido algo muy grande y no vamos a parar. Nos sigue moviendo una fe ciega en este proyecto. Lo que hemos vivido estos días es un milagro. Unos lo entenderán, o otros no. Todo esta bien.

Gracias de todo corazón.

Una vez más solo nos queda decir.

LO SIENTO, PERDÓNAME, GRACIAS, TE AMO.

Equipo Being One

Antonio Moll

Queridos amigos,

Después de descansar unos días y poder integrar lo que ha ocurrido desde el pasado Agosto hasta el Domingo por la noche me gustaría compartir con vosotros lo siguiente:

En primer lugar quiero pedir perdón a todas las personas que se hayan visto afectadas, desilusionadas o dolidas por como se ha desarrollado el evento. Creé en mi mismo y en los demás grandes expectativas, he dado todo a Being One, sin reservas: física, mental, emocional, profesional y financieramente hablando, hasta el límite absoluto. He querido dar a todos lo mejor, a los autores, al público, a la gente de mi equipo, a los proveedores, sin límites. También he salido de mi zona de confort una y otra vez haciendo entrevistas, fotos, abriéndome a lo que iba sucediendo. He confiado plenamente en lo que me 'llegó' inesperadamente en aquella madrugada de Agosto.

Nunca dudé que agotaríamos las entradas y el evento sería rentable y podría costearse sin problemas para continuar con esta labor. Sin embargo pasaron los meses y quedaban bastantes entradas por vender. También he buscado apoyos financieros y patrocinadores sin demasiado éxito. Aún así confié y mantuve mi fe.

He cometido errores, entre otros no poner límites, no escuchar mi voz interior firmando contratos y aceptando trabajar con proveedores (en ningún caso me refiero a los últimos con los que hemos trabajado en Leganés) que no estaban alineados conmigo ni con Being One. Pero sobre todo no me he guardado nada para mi, ni respeto ni amor entregando mi 'poder' interno a los demás. Quizás no me he sentido merecedor de lo que me 'llegó' y algunas veces he actuado desde el miedo a no ser suficiente bueno para ser amado.

También he de reconocer en esta carta que siempre he tenido una gran empatía y facilidad para sentir lo que otras personas sienten, olvidándome en ocasiones de mi mismo, arrastrado por la culpa y cediendo mi voluntad a los demás. Por lo tanto puedo sentir muy de cerca y con claridad como sienten las personas que no han visto cumplidas sus expectativas con Being One, empatizo con ellas.

Dicho esto, he de ser claro y decir que siempre he actuado con la mejor intención. La semana pasada he vivido mi mayor prueba de fe hasta el momento, estuve cerca de cancelar este evento entre la madrugada del Viernes y la mañana del Sábado, pasé la noche temblando abrazado a mi pareja y pude dormir una hora, cuando me levanté reuní a los autores para buscar una solución. Finalmente la decisión tenía que tomarla yo, era mi responsabilidad. Me pregunté a mi mismo qué quería hacer yo sin importarme las circunstancias adversas o las opiniones de los demás y finalmente me acordé de lo que me llegó y el nombre de BEING ONE y decidí DAR EL ÚLTIMO PASO; CONTINUAR SIENDO UNO.

Nunca he dado orden de cancelar el evento, ni me he escondido, ni he dejado de dar la cara, estuve trabajando con todas las partes para poder llegar a una solución y seguí confiando. EL RESTO LO HICISTÉIS POSIBLE VOSOTROS, EL EQUIPO DE BEING ONE, LOS PROVEEDORES, LOS AUTORES, LOS VOLUNTARIOS, ... DE LA ÚNICA FORMA QUE PODÍA SER; SIENDO UNO.

En muchas ocasiones he dudado de cómo me llegó este evento, ¿quizás no fue inspirado y me lo inventé?, ... A día de hoy YA NO TENGO DUDAS. Desde un punto de vista 'terrenal' el evento ha sido muy diferente a las expectativas que yo me creé y ha pasado a convertirse en una experiencia SUBLIME Y PERFECTA, la mejor que la vida me podía regalar. Tratándose de un evento de crecimiento personal y espiritual creo que Being One ha recogido en 72 horas TODAS LAS EMOCIONES, PERCEPCIONES, TRANSFORMACIONES, ENCUENTROS, DESENCUENTROS Y POSIBILIDADES. MUY INTENSO, EL UNIVERSO CONCENTRADO EN MINIATURA, EN LEGANÉS.

Hay miles de percepciones diferentes, una por cada persona que estuvo allí o estaba relacionada con lo que allí ocurrió y todas están bien. Neale Donald Walsch expresó lo siguiente: '¿de verdad pensáis que alguno de vosotros estáis aquí por causalidad?, lo importante no son las circunstancias sino lo que cada uno de vosotros DECIDIS SER en esas circunstancias'.

Yo ya no soy la misma persona, he podido experimentar la belleza de la 'danza de la vida' en unas horas. Eso sí, con momentos de mucho dolor, intensidad y sufrimiento. AHORA SÓLO PUEDO DAR LAS GRACIAS POR ESTE REGALO DESDE LA HUMILDAD.

Muchas personas me preguntáis si voy a seguir, si aún tengo ánimo y fuerzas... El domingo 'LA VIDA' tenía dos 'guiños' preparados en forma de sorpresa y un mensaje claro.

ANTE ESTO, MI RESPUESTA ES SÍ, VOY A CONTINUAR.

CON TODO MI AMOR Y GRATITUD

Antonio Moll

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